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Del no‑código al post‑software: el trimestre que reconfigura la IA

La IA entra en fase de madurez: menos fuegos artificiales y más ingeniería con agentes, observabilidad y procesos. Este repaso conecta mejoras incrementales (GPT‑5.2), técnicas de entrenamiento (attention gating), cautelas infra (vector DB), creatividad y experiencia humana como ventaja, y una reconfiguración del trabajo hacia definir, evaluar y gobernar sistemas. Implicaciones para empresas, talento y sociedad.

  1. De modelos monolíticos a equipos de agentes

    La dirección apunta a sistemas de múltiples agentes con traspasos claros, ingeniería compuesta y observabilidad de grado producción. Así se orquestan flujos complejos sin código y se controlan regresiones antes de escalar.

  2. La IA empresarial madura: menos promesas, más procesos

    Lo que funciona: automatizar lo definible, medir con trazabilidad y evitar herramientas innecesarias. Las compañías priorizan procesos claros, observabilidad y decisiones pragmáticas (p. ej., no siempre usar vector DB), mientras los modelos avanzan de forma incremental.

  3. El auge del post‑software: todos programan con lenguaje

    El trabajo se mueve del código al lenguaje: agentes que programan, equipos que diseñan prompts y estrategias, y un método compuesto para construir software sin escribirlo. Una transición cultural, no solo técnica.

  4. RAG con cabeza: menos índice, más precisión

    El futuro del RAG es selectivo: indexar menos, evaluar más. Observabilidad, pruebas de regresión y juicio automatizado reducen ruido y costes, enfocando el contexto donde aporta precisión real.

  5. Arquitecturas más estables: gating de atención al rescate

    Nuevos trucos de entrenamiento, como el gating de atención, prometen mayor estabilidad, tasas de aprendizaje más altas y eficiencia en cómputo. Arquitecturas afinadas pesarán tanto como escalar parámetros.